5mentarios: ¿El beisbol agoniza?

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Por Don Bambi

  1. El diagnóstico que no todo mundo quiere aceptar

Mera conversación entre un doctor especialista en oncología y su paciente en cualquier parte del mundo:

  • ¿Y cuánto tiempo me queda, doctor?
  • Hemos detectado a tiempo su problema. Podemos aumentar las posibilidades de supervivencia con una buena rutina de quimioterapia y otros medicamentos que anotaré en su receta.
  • ¿Y si eso no es suficiente, doctor?
  • Pues mire, al menos tenemos que intentarlo y pelear hasta el final. Es ahora o nunca.

Estas líneas pudieran ser trasladadas a las oficinas principales de cualquier organismo profesional de beisbol en este planeta, bien vale la pena mencionar a las Grandes Ligas, donde  los niveles de audiencia televisa más las entradas a los parques de pelota han ido considerablemente a la baja.

Echemos un vistazo a los números:

  1. A la baja

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En esta gráfica, podemos observar el descenso marcado en el rating de TV en los hogares de Estados Unidos para un deporte que fue considerado el pasatiempo nacional por más de un siglo.

Ni los Yanquis de Nueva York y su aplanadora de los noventa fue capaz de levantar las cifras estratosféricas que alcanzaron los Clásicos de Otoño de 1978 y 1980, que a la postre han sido los más vistos de la historia, mientras que los juegos decisivos de 1986 y 1991 tienen de manera individual, los récords de contar con el mayor número de televidentes con 60 y 50 millones, respectivamente.

Cierto es que la Serie Mundial reciente fue un bálsamo para la presunta agonía que vive la pelota en números de audiencia, pero si los Cubs ya fueron campeones ¿qué otra cosa provocará que los espectadores volteen el próximo año a los diamantes del mejor beisbol del mundo? ¿Ver si Mariners o Nationals disputan por vez primera un título? ¿Qué lo ganen los Padres? ¿Un Yankees-Dodgers?

  1. Motivos que desmotivan

Muchos podríamos pensar que otra potencial huelga en el mejor beisbol del mundo terminaría por completar la obra de finiquitar con el rey de los deportes, sin embargo, hay muchas otras cosas que tenemos que enumerar y evaluar cuál de ellas tiene prioridad para ser atacada ante la nueva ola de fanáticos que exigen mayor calidad en menos tiempo. Revisemos:

-TIEMPO: Los padres de familia hoy en día nos enfrentamos a una bestia que se alimenta de nuestra rutina. El tiempo de calidad es cada vez más inexistente y eso nos lleva a un escaso diálogo para los menesteres diarios de la vida para con nuestros pequeños hijos, quienes ávidos de aprendizaje, toman lo que la oferta de la actualidad les da: un mundo digital diverso y variado en videojuegos, redes sociales e interacción virtual a través de internet. Enseñarles a nuestros hijos la capacidad de disfrutar sentado en una butaca por “3 HORAS O MÁS” de un deporte que de manera intermitente muestra movilidad de sus jugadores, es una labor titánica, mas no imposible. Es cuestión de tener la paciencia de enseñar la pasión de este bello juego, antes de que alguien más lo haga en otro deporte… o en otro aspecto de la vida, sea bueno o malo. Y si a esto le agregamos al tiempo que utilizan los manejadores para aplicar su estrategia, los jugadores para llevar a cabo la decisión de batear, lanzar o fildear, y de los ampayers incapaces en agilizar un partido. Triste la calavera del beisbol.

- REGLAMENTO Y (DES)CONOCIM IENTO: Uno de los deportes más complejos para su entendimiento es el beisbol. Si no se mama desde cuna por un padre, familiar o amigo muy cercano, es casi un hecho que desde pequeño se crezca con un desinterés marcado. Si el futbol es hoy por hoy el deporte nacional en nuestro país, demos gracias a la televisión que metió hasta por los codos a los equipos del balompié que hoy conocemos. La tarea de inculcar valores y morales a los nuestros, radica en uno. Pues lo mismo sucede con el beisbol. Es cuestión de armarse de paciencia en todos los frentes y explicar de la manera más atenta, de lo que ocurre en el campo de juego.  Una vez comprendido este deporte, la pasión sin duda irá en aumento.

- ACTUALIZACIÓN DE INFORMACIÓN: Quizás el más problemático de todos. La disponibilidad que otorgan los editores y jefes de información a los resultados, estadísticas y cualquier material de interés para informar sobre resultados actualizados, cada vez son más restringidos. Aunque hoy en día existen un sinfín de plataformas digitales que dan a conocer los pormenores de la pelota, nuna será suficiente el esfuerzo de unos cuantos para tratar de informar lo que ocurre en diferentes plazas a nivel nacional e internacional. Las redes sociales siempre serán un gran apoyo, pero los profesionales de la información deportiva siempre tendrán la última palabra. Y mientras la publicidad sea escasa, la pendiente a escalar cada vez más se ve cuesta arriba.

  1. Y sin embargo, se mueve…

Pese a sacarnos ampollas por el hoyo que ya estuvimos cavando para estar listos con la declaración oficial de la muerte del beisbol, la esperanza de ver que algunas cadenas de tv aún renuevan sus contratos para transmitir a los equipos de Grandes Ligas, sigue latente.

Mercados como el de San Luis, San Diego y Phoenix, no hace mucho renovaron sus contratos con televisoras locales no por unos cuantos dólares, sino miles de millones de dólares que nos ponen a considerar que el beisbol no está muriendo aún.

La perspectiva que vemos es que aún hay un buen puñado de espectadores que tratan de mantener con vida al rey, atendiendo juegos ya sea de manera presencial o por la tv en ligas de su localidad. Pues no sólo en Estados Unidos hay mercados interesantes con gran presencia de aficionados como en Boston, Chicago, Los Ángeles.

En nuestro mercado, podemos notar que plazas como Monterrey, Tijuana y Mérida siguen siendo respetables en el verano, así como Culiacán, Guadalajara y Hermosillo en el invierno.

  1. La esperanza es lo último que muere

Entonces, si también marcamos como parámetro el número de ciudadanos que aún practican del deporte rey desde todas las edades en regiones como el Pacífico, Norte, Bajío y el Sureste en nuestro país, podemos seguir respirando, quizás no tan tranquilos, pero si aún se tiene un marcapasos y un respirador artificial para mantener la batalla en esta vida, al menos  podemos confirmar que el beisbol no ha muerto… aún.

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