5mentarios: Mexicanos (y pochos) al grito de guerra

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Por Don Bambi

  1. Termina la temporada de LMB

Dejaríamos de ser mexicanos (incluyo a los pochos aunque no me conste, luego no me vayan a decir que discrimino a diestra y siniestra) si algún día nos olvidamos de rasgarnos las vestiduras por las acciones que otros ejecuten, jamás las propias.

El telón de la temporada 2016 en la Liga Mexicana de Beisbol cayó con el título bien ganado por los Pericos de Puebla. Sin embargo, la granada por el tema de los “pochos” vino a explotarle en las manos de las oficinas de la LMB que encabeza Plinio Escalante, por las declaraciones vertidas por el dueño de los Sultanes de Monterrey, José Maiz, quien horas después de ser eliminados por los Toros de Tijuana, declaró que nunca felicitaría a un equipo que saltó al terreno de juego con la mayoría de sus jugadores no nacidos en el territorio geográfico y político de México.

La opinión pública rápido se dividió. La decisión de estar en uno u otro bando llevó siempre el camino fácil de la discriminación y xenofobia, pero, ¿es realmente discriminación de lo que realmente debemos hablar en este tipo de competencias deportivas? Veamos…

  1. A los tribunales

En este mismo siglo, era impensable permitir que beisbolistas hechos en otros diamantes que no sean los conocidos por los scouts que venden “ su mercancía” a sucursales de equipos afiliados a Major League Baseball en nuestro país, vistieran el uniforme de algún club en el máximo organismo de beisbol en México.

Hace un par de años, el jugador originario de El Paso, Texas, Jesús “Jesse” Estrada acudió a los juzgados de nuestro país para solicitar un amparo que le permitiera participar como jugador mexicano en el circuito, logrando que los directivos aceptaran a un mexicoamericano por equipo, además de seis extranjeros. Un año después, Plinio y sus compinches se soltaron el pelo al aceptar un número indeterminado de jugadores “pochos” por equipo.

La presunta discriminación había sido disipada. Esto parecía una victoria para el deporte y la sociedad. Pero toda acción, trae un efecto, y éste fue…

  1. El efecto Maiz

El presidente y dueño de los Sultanes no es una perita en dulce cuando su equipo no consigue los objetivos de cada temporada, eso ya lo sabemos, pero el famoso Pepe le puso voz a lo que muchos aficionados, periodistas y hasta directivos de otros equipos han llegado a pensar.

La “injusticia” deportiva en la que compiten clubes que no desarrollan peloteros. En este caso caen los clubes Leones de Yucatán, Vaqueros de Torreón, Toros de Tijuana y Pericos de Puebla, estos dos últimos, subcampeón y campeón respectivamente.

La regla de este 2016 les permitió adquirir jugadores mexicanos nacidos o no en nuestro país, enfocando sus baterías en engrosar sus line ups con peloteros con otra formación, experiencia e incluso cultura (espero no nos rasguemos las vestiduras y empecemos a divagar que los “pochos” también viven una cultura similar a la nuestra. De ser así, dejemos de llamarlos “pochos”. Empecemos por ahí. No es mi caso y no soy xenófobo).

Está de sobra mencionar que los equipos que no estuvieron a favor de esta regla, sumaron en sus filas uno o dos jugadores mexicoamericanos, y el resultado no fue lo esperado. La frustración saltó a la vista y no dudaría que los puritanos y conservadores ya exigen que ese título obtenido a toda ley por los poblanos venga con un asterisco.

  1. Las vestiduras se siguen rasgando…

Y ahora son los Diablos Rojos del México y Guerreros de Oaxaca de Alfredo Harp Helú quienes dan el manotazo sobre la mesa. Cierran sus puertas a cualquier beisbolista que no haya nacido en nuestro país, sea o no mexicano, según nuestra Constitución.

Tal como en 2005, tanto Tigres como Diablos pusieron en práctica la mexicanización de sus clubes, siendo para los primeros un experimento positivo, resultando campeones ese año cuando jugaban paradójicamente en Puebla. Sin embargo, el mayor éxito de ese año fue ver surgir una gran camada de jugadores como los hermanos Gástelum, los gemelos Contreras, Iker Franco, Arturo Barradas, encabezados por el veterano Matías Carrillo.

El argumento de la formación de peloteros jóvenes siempre será válido, pero ¿por qué no empezamos por ahí? ¿Y si formamos jugadores no nacidos en México también en nuestras academias? ¿Es esto posible?

  1. El balance de las cosas

Actualmente, la formación de los jugadores “pochos” está por encima de los mexicanos que han crecido en academias, el amateur y semiprofesional en nuestro país. La respuesta es muy sencilla. No existen las mismas oportunidades, ni el material, ni la experiencia de formación entre una frontera y otra. Esa es la realidad.

Cuando un equipo trae más jugadores de este tipo o no, es evidente que existe una ventaja deportiva. ¿Por qué el resto no lo hace? Simple. No tienen el potencial económico para hacerlo.

Para elegir la empresa para la cual se va a trabajar, es imprescindible que exista un sueldo competitivo. No todos los clubes lo pueden hacer. Entonces es necesario que la Liga haga dos cosas:

  • O recorta el número de equipos participantes para mejorar la calidad en el espectáculo.
  • O exige un cierto capital a los dueños para que puedan entregar un roster competitivo a sus aficionados.

No es discriminación. Es cuestión de poner un balance a las cosas, para que la competencia sea pareja entre los 16 clubes de la Liga, que esperemos sean menos para el beneficio del espectáculo.

Quien quiera seguir rasgándose las vestiduras, pa’ eso nacimos. A darle…

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