Butaca Numerada: Se acabó Rio… ¿y?

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Ismael Hernández no puede ocultar su felicidad tras ganar la medalla de bronce en Pentatlón Moderno. (Foto: Reuters)

Por: El Reventador

Sentado desde la butaca, donde por un boleto adquiero el derecho - obligación - de lanzar críticas a quienes tienen como trabajo entretenernos mediante la práctica de un deporte, me encuentro en la misma posición de cada cuatro años haciéndome la pregunta ¿por qué diablos México no termina de despegar a nivel olímpico?

Para ser bueno en cualquier disciplina deportiva requieres de disciplina, vocación, talento y oportunidades. Pero si quieres ser el mejor necesitas el apoyo de una estructura capaz de dotarte de las herramientas para explotar al máximo tus habilidades.

Y hasta cierto punto México tiene todo, los propios atletas presumen que existe suficiente materia prima para alcanzar mayores logros que las cinco medallas obtenidas en Río 2016. Por otro lado, el Gobierno Federal, los Estados y las Federaciones y Asociaciones deportivas aseguran que se han invertido fuertes sumas de dinero en dotar de instalaciones, pagar viajes, importar entrenadores y en general dar el soporte necesario para que los deportistas de alto rendimiento otorguen mayores satisfacciones a su país.

Para mi ambos tienen razón y ambos se equivocan. Después de discutir esto cada cuatro años durante tres décadas, he llegado a la conclusión de que el principal problema del deporte mexicano es que no se trabaja para un objetivo concreto, ya sea individual o colectivo.

La mexicana María Guadalupe González consiguió medalla de plata en la prueba de marcha de 20 kilómetros en Río 2016. (Fuente: NTX).

La mexicana María Guadalupe González consiguió medalla de plata en la prueba de marcha de 20 kilómetros en Río 2016. (Fuente: NTX).

¿Por qué en Estados Unidos son tan buenos en el Deporte? una respuesta simplista argumentar que por la fuerte suma de dinero invertido en el desarrollo de atletas, lo cierto es que la materia prima ve en el programa olímpico norteamericano una posibilidad de salir de la pobreza, de encontrar oportunidades para el desarrollo personal mediante becas en universidades de prestigio, o por medio de la maquinaria comercial que genera miles de millones de dólares promoviendo el amateurismo.

¿Qué ocurre con países como China? el gigante asiático transformó su estructura deportiva en un medio propagandístico para ensalzar las bondades del régimen político, tomando como ejemplo lo hecho por la Unión Soviética durante el curso de la Guerra Fría.

En ambos casos el éxito va rodeado de un enorme sacrificio del atleta y de su familia, algunos compitiendo desde los 6 años de edad siendo literalmente privados de una niñez "normal" a cambio de perseguir el sueño de la gloria deportiva y algunas decenas de miles de dólares en la cuenta bancaria.

Decir que Estados Unidos es exitoso en la promoción del deporte es una verdad a medias, si tomamos en cuenta que es el país con el mayor índice de obesidad a nivel mundial, reflejado principalmente en los jóvenes.

En China, la pobreza y marginación van de la mano con su programa deportivo, desarrollando atletas que son incapaces de lidiar con la realidad de obtener un trabajo o generar ingresos tras su retiro de las competencias, el cual muchas veces ocurre antes de siquiera poder competir por la gloria en los Juegos Olímpicos.

Entonces, refundido en mi butaca, me presento ante la disyuntiva sobre lo que quiero para México: ¿quiero que sea como Estados Unidos o como China; o prefiero que siga enredado en un sistema deportivo donde priva la corrupción, la falta de planeación y de objetivos, pero que aun así es capaz de generar satisfacciones gracias al esfuerzo individual de un puñado de hombres y mujeres que trascienden a la tragedia del deporte nacional?

Porque de Juegos Olímpicos hablamos cada cuatro años, y seguramente dentro de un par de meses cuando algunas voces se alcen a favor de apoyar el deporte, otro grupo más numeroso los hará callar bajo la premisa de que existen cosas más importantes que solucionar en este país, como la violencia, el bajo nivel del sistema educativo y el combate a la pobreza... porque a final de cuentas los Olímpicos ya terminaron y nos trajimos cinco medallas a casa ¡haya sido como haya sido!.

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