Butaca Numerada: Una simulación llamada Draft

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Por El Reventador

En 1990, los propietarios de los equipos de Primera División del Futbol Mexicano acordaron la creación del Régimen de Transferencias, mejor conocido como el Draft de Piernas, que hace unos días vivió su última edición dejando tras de sí una oleada de polémica en lo que muchos consideran uno de los períodos más oscuros en la relación laboral de los futbolistas profesionales de nuestro país.

Concebido como una herramienta para sesgar el poder que un puñado de promotores mantenía sobre el grueso de los equipos, el mercado de piernas sufrió una inmediata descomposición convirtiéndose en una aberración contra los derechos laborales de los futbolistas, quienes fueron pisoteados una y otra vez por una cofradía que no estaba dispuesta a ceder el control de las millonarias sumas de dinero que rondan al futbol.

El draft catapultó el clasismo en el balompié mexicano, donde los jugadores de cartel vivieron sus años dorados gracias a la inflación en las transferencias, contratos jugosos y una serie de beneficios adicionales que los volvieron cómplices de un sistema corrupto, donde el grueso de los futbolistas literalmente tuvieron que mendigar para poder conservar su trabajo, siendo violentados sus derechos al ser ofrecidos cuales reses sin importar su opinión, pues de no aceptar las condiciones impuestas por clubes y promotores eran congelados sin posibilidad de ver actividad por seis meses.

El mercado de piernas fue un remedo de lo que en Estados Unidos realizan los equipos de las ligas profesionales para reclutar a prospectos colegiales. En la práctica, el Régimen de Transferencias no solo encareció el mercado local, también sirvió para afianzar el poder de un grupo de promotores que se regodeó creando y destruyendo equipos a placer, con la complicidad de directores deportivos y técnicos que se prestaron al juego de los millones, a niveles grotescos que rayan en el absurdo.

Surgido en la era de los torneos largos, el mal llamado draft tuvo un boom luego que la Liga MX adoptó el sistema de torneos cortos, con dos regímenes de transferencias por año se duplicaron las posibilidades para que promotores acomodaran una mayor cantidad de jugadores en Primera División y Liga de Ascenso.

El hotel sede del mercado de piernas era una pasarela de jugadores en búsqueda de una oportunidad, muchos de ellos dispuestos a aceptar una reducción en sus contratos con tal de conservar la categoría de jugador profesional. Un pequeño grupo de jugadores defendía el draft a capa y espada, y es que solo en un sistema de este tipo podrían darse joyas como la transferencia de Jaime Lozano a los Tigres por 32 millones de pesos, o de Rafael Márquez y Luis Ernesto Pérez a las Chivas por 10 millones de dólares.

Pero para el grueso de los jugadores, el draft era un expresión de todo lo malo que rodea al futbol nacional, violaciones de derechos laborales, falta de protección ante abusos patronales, chantajes, evasión fiscal, revanchismos, y un largo etcétera surgían de aquellos jugadores que no eran bendecidos con la protección de un contrato con un club profesional, denuncias que se desvanecían al momento de rodar el balón.

Curiosamente el final del draft no llegó por iniciativa de los dueños del balón en México, tuvo que ser la FIFA a través de la adopción de nuevos lineamientos para la compra y venta de jugadores quien obligó a sus afiliados a regular sus sistemas de traspasos. La Liga MX optó por cortar por lo sano y decidió que el de hace unos días fuese la última edición del Régimen de Transferencias, siendo la adquisición del colombiano Avilés Hurtado por parte de Rayados la última gran transacción del draft, al comprarlo por 9.5 millones de dólares.

“El Draft como se tiene conceptualizado, en donde se tiene magnificado que se maltrata al jugador, simplemente no va a existir”, ratificó el presidente del Atlas Gustavo Guzmán al finalizar el tianguis de piernas en Cancún. Ahora, los clubes harán los intercambios de jugadores en las ventanas de tiempo que maneja la FIFA en los recesos de Verano e Invierno, fechas en que se pueden realizar altas y bajas para recibir los permisos correspondientes de juego.

Sin embargo, cuando se trata de la palabra de los presidentes de los equipos es mejor aguardar, ya que los dueños del balón siempre buscarán obtener las condiciones más benéficas para hacer dinero a costa del recurso humano, que en la batalla de clases se ha olvidado de crear un mecanismo como la Asociación de Futbolistas que pueda defender sus derechos cuando se encuentren en situación de desventaja para negociar conservar su nivel de jugadores profesionales de balompié.

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