La Esquina del Cerrajero: ¡Gracias AAA!

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Por El Mil Llaves

Vaya fin de semana que vivimos los que amamos y disfrutamos el deporte espectáculo de las llaves y los costalazos en el hexágono de AAA.

Pero antes de entrar en detalles, dejen les presumo que estuve de manteles largos este domingo al celebrar mi cumpleaños con la visita de mi hermanita y mi cuñado, quienes recientemente nos compartieron la más linda experiencia de su vida al echar la casa por la ventana en un bodorrio de antología allá en mi bella capital de Coahuila.

Sin más preámbulos, entremos al detalle de lo que fue la denominada “Lucha de la Década” entre Dr. Wagner y Psycho Clown. Ante una pletórica Arena Ciudad de México (no confundir con la Catedral de la lucha libre, la Arena México de la colonia Doctores, por favor), el platillo fuerte de Triplemania XXV se llevaría a cabo de manera lenta y sin sorpresas, fácilmente predecible, pues ya sabíamos de antemano que la edad del Galeno del Mal le pesaría enormidades ante un rival tan joven y con el hambre suficiente para llevarse la legendaria tapa.

Fui certero desde un inicio entre mi círculo de amistades, expertos y villamelones revueltos en el pancracio, al dilucidar que el ritmo de la lucha me haría temer que pasaría lo peor… y pasó. Perdió Dr. Wagner. Y al caer la máscara de un histórico luchador como él, los románticos pensaremos que ha nacido la leyenda, al ser destapado el último gladiador que valía la pena; otros tantos le reclamaremos el porqué no la expuso ante un rival de mayor jerarquía y nivel como L.A. Park o Atlantis, pero eso ya es otro cantar.

Hoy lo único que diré es que la caída del rudo lagunero es lo mejor que le pudo haber pasado a la lucha libre mexicana. Y para muestra, un botón: el público infantil.

Formo parte de esa bendita población que tiene la dicha de mantener la sonrisa en los niños pequeños que Dios nos manda, y al ver las tomas en la televisión que enfocaban a este sector del público, pude notar la manera en que admiran a Psycho Clown. Sus ojos, sus expresiones, sus gritos de apoyo hacia el payaso de la familia Alvarado me endulzaron por un momento el sabor amargo que pasé al ver a un Wagner ya entrado en años, cansado y resignado al centro del hexadrilátero ya sin tapa.

Entre los denominados Millenials, los de la Generación X y algún otro Baby Boomer, estábamos a muerte con Wagner. En parte por el recuerdo de aquellos agarrones contra Místico, Perrito, Dos Caras, Último Guerrero, Atlantis y más enconadamente, ante L.A. Park. Pero han pasado ya 10 años que debemos dejar atrás y abrir paso a las nuevas generaciones.

Los chavorrucos como yo nunca dejamos de soñar con ese mano a mano que hubiera roto cualquier récord en pago por evento y ningún inmueble luchístico hubiera tenido la suficiente capacidad para albergar un máscara contra máscara entre el rudo de La Comarca y la huesuda original.

Pero también vale decir que ninguna empresa o empresario tendría el arrojo suficiente para forrar de billetes a un Wagner vs. Atlantis o un Wagner vs. L.A. Park. Además, la calidad luchística entre esos gladiadores ya no tiene el mismo peso, y la batalla se tornaría lenta en movimientos y demasiado sangrienta.

No me habría gustado para nada una lucha de apuestas de semejante calibre bajo esas características.

Por otra parte, la Caravana Estelar está haciendo lo correcto, y le dio un homenaje en vida al Galeno del Mal, ofreciéndole lo que para mí fue la última oportunidad de retirarse con una cantidad fuerte de dinero y en un evento de primera línea. Con 52 años a cuestas, difícilmente podrían ofrecerle algo igual a los 60. Dr. Wagner, por su parte, también hizo lo correcto. Matarse 30 años arriba de un ring para simplemente coleccionar tapitas con mero valor sentimental no es lo ideal.

AAA también tiene una palomita al voltear a ver al público infantil, ese que por muchos años se descuidó, al olvidarse de figuras como Súper Porky, Súper Muñeco, Súper Pinocho, Ultraman , Kato Kung Lee, entre otros.

Las luchas extremas, WWE, MMA y todas esas banalidades, no lo son todo en esta vida, señores empresarios, promotores y demás mandamases del deporte espectáculo de los encordados.

El futuro de Psycho Clown sigue en manos de la familia Peña, pero mientras sigan apostándole a los niños, el payaso tendrá cabida entre los estelares de La Caravana. Lo único que deben cuidar es que destapar a Wagner no se le suba a la cabeza y empiece a torcer su camino (recordemos que su temperamento ya lo llevó a destruir un carro de Último Guerrero y sus actos quedaron impunes).

De no mantenerse a raya, van a empezar por quitarle trabajo, triunfo y lo peor, el nombre, así que mi Psycho deberá andar con pies de plomo en los meses venideros.

Lo que sigue para Wagner es disfrutar el retiro que se ganó a pulso con esporádicas apariciones, ya que al término de su lucha hizo mención de la nueva rivalidad entre su hijo y Psycho. Por lo que no se descarta otra lucha de apuestas en el mediano o largo plazo. ¡La rivalidad sigue viva!

Pd. Insisto en la gran decisión que tomó AAA para empezar el relevo generacional en la empresa, ese relevo que en la empresa de enfrente se niegan a aceptar. CMLL, a renovarse o morir. ¡He dicho!

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