¿Alguien será capaz de emular al Rafael “Pelón” Osuna?

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Rafael Osuna saluda a Rod Laver tras el duelo México vs. Australia en la Copa Davis (Cortesía: Familia de Rafael Osuna).

por: Carlos Tamayo

Han pasado 53 años desde que un joven capitalino maravilló al mundo del deporte blanco, al encumbrarse en el máximo torneo de Tenis del continente; una hazaña deportiva que parece inalcanzable de emular en el mediano plazo, y que refleja la paupérrima situación del deporte como generador de talentos para representar a México en las altas esferas.

Rafael "Pelón" Osuna Herrera logró la cúspide del tenis a nivel mundial el 8 de septiembre de 1963, fecha en que se proclamó campeón del US National Singles Championship (hoy Abierto de los Estados Unidos), una de las joyas del Grand Slam, resultado que lo catapultó como la raqueta número uno del orbe.

El estadio West Side Tennis Club de Forest Hills, Nueva York, fue testigo mudo de la hazaña del ídolo capitalino, quien se impuso por parciales de 7-5, 6-4 y 6-2 al norteamericano Frank Froehling, sexto del ranking y favorito natural por su descomunal primer servicio producto de sus 1.90 metros de altura.

El triunfo de Osuna marcó un antes y un después en la carrera del mexicano, quien cimentó su prestigio en la disciplina durante la década de los sesentas, en la que conquistó Wimbledon en la categoría de Dobles; la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de México 68, además de ser capitán del equipo mexicano de Copa Davis que alcanzó la final torneo. Todo ello antes de morir en un accidente aéreo con apenas 30 años.

Recordar al "Pelón" Osuna es revivir la época dorada de tenis nacional, aquella que continuo con gallardía Raúl Ramírez, quien cosechó 19 títulos en Singles y 60 en Dobles dentro de la gira ATP y quien dio cobijo a una generación de arcillistas encabezada por Leonardo Lavalle y Francisco Maciel quienes se enfrascaron duras batallas en el polvo de arcilla del Club Alemán para mantener a México en el grupo mundial de la Copa Davis.

Por más de una década, nuestro país ha sido sede de uno de los torneos más importantes de la gira ATP en Latinoamérica (Abierto Mexicano de Tenis en Acapulco), al que este año se suma el Abierto de Los Cabos. En damas, la gira WTA mantiene presencia en el Abierto Monterrey.

A pesar de ello, el nivel del Tenis en nuestro país parece no levantarse de la lona. En su columna: Desde la Trinchera, El Problema del Tenis en México; el analista Víctor Romero expone uno de los principales obstáculos para el desarrollo de jóvenes promesas: No hay entrenadores de Tenis en México.

"Con lo que respecta al número concreto de entrenadores, según datos de la CONADE, hay aproximadamente mil 192 entrenadores activos certificados que cuentan con conocimientos específicos de Tenis en todo el país".

En Estados Unidos se estima que existen 25 mil entrenadores certificados. Los números no mienten, a pesar de que existe una gran afición al deporte blanco, la realidad es que México carece de una estructura de captación y capacitación de talento capaz de aprovechar las habilidades de jóvenes entusiastas en emular los logros obtenidos por el histórico "Pelón" Osuna, quien parece condenado a ser el garbanzo de a libra en un país donde los ídolos deportivos surgen por generación espontanea.

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